viernes, 25 de enero de 2008

El gurú

Estoy visitando a un cliente. Como suele ser costumbre, ellos me enseñan sus instalaciones y es en ese momento en el que me encuentro con un compañero de mi trabajo. Nos preguntamos mutuamente que estamos haciendo allí. Los dos estamos de visita, aunque no sé por qué me da que él ha ido a hacer una entrevista de trabajo. Está un pelín nervioso.

Cuando ya me dispongo a hurgar en el asunto se oye un revuelo. Ha llegado un super-gurú de la tecnología y de repente todo el mundo pasa de nosotros dos. Viene rodeado de una corte de gorilas (en el sentido figurado) y de la dirección de la empresa. Nos invitan a sentarnos y a callar. "Bonita hospitalidad"- pienso.

El super-gurú (americano o inglés, cómo no) empieza a vociferar su diatriba como si fuera un predicador. La audiencia cada vez está más entusiasmada. Hay que reconocerle cierto carisma al tipo, aunque en el fondo me parece un payaso charlatán. Paso de mover los brazos y gritar al unísono como hacen todos, a excepción de mi compañero de trabajo.

Uno de los gorilas se percata de que ninguno de los dos le seguimos el rollo a la eminencia ésta y entonces nos hace salir al estrado. Una vez allí el charlatán somete a votación ante su audiencia a quién de nosotros dos nos quieren ver en bolas.

El compañero y yo nos miramos. Mientras el tele-predicadorcillo alimenta las ganas de su público de humillar a alguien, urdimos un plan desesperado susurrándonos en la oreja procurando no mover los labios, para que no se note. Para ser improvisado no está mal. A mí al menos me motiva bastante, aunque, la verdad, no es un plan muy elaborado:

- En cuanto se gire le damos una patada en los huevos.
- Hecho, tío.

lunes, 21 de enero de 2008

El miedo a la libertad

Una de las asignaturas con las que más he disfrutado este semestre ha sido Psicología de la Comunicación, sobretodo gracias a los temas que hemos tocado acerca de la psicología social. Cómo la sociedad influye en nuestro pensamiento, voluntad y emociones es algo que normalmente nos pasa desapercibido y estudiar esos mecanismos me ha resultado apasionante.

Una vez acabada la asignatura me enfrasqué en la lectura de “El miedo a la libertad” de Erich Fromm. A pesar de haber sido escrito en un contexto muy peculiar (en pleno auge de los fascismos) y que, por tanto, ya tenga unos añitos, pueden encontrarse en él unas cuantas verdades de carácter universal.

La síntesis del ensayo vendría a ser la siguiente: la historia del hombre, su evolución, ha sido siempre la de la consecución de mayores cotas de libertad. Poco a poco se ha ido desprendiendo de los antiguos vínculos que lo ataban. La ruptura de estos vínculos le ha proporcionado una libertad pero a su vez también una falta seguridad que precisamente ofrecían estos vínculos. La libertad produce en el hombre moderno una sensación de insignificancia, inseguridad y soledad ante el mundo que lo rodea que se traduce en una sensación de ansiedad y angustia.

Tristemente y muy a menudo, con tal de superar esta angustia el hombre cede voluntariamente su libertad. Necesita crear nuevos vínculos para poder depositar en ellos aquello que le causa un problema. Esta cesión de libertad se manifiesta de distintos modos, pero desde el punto de vista social son especialmente interesantes el carácter autoritario (fundamentado en tendencias sádicas y masoquistas de dominación y sumisión) y el carácter conformista mediante el cual asumimos como propios pensamientos, emociones y voluntades exteriores.

Frente a esta libertad negativa el autor propone una libertad positiva en la cual el hombre es dueño de su propia voluntad y pensamiento, sin someterse a ninguna autoridad superior a él mismo. Este concepto no está reñido con un orden social, siempre y cuando este se fundamente en el principio de libertad positiva.


Una lectura muy interesante. Transcribo algunos fragmentos que fui subrayando (de modo un tanto arbitraria porque no siempre tenía lápiz a mano o ganas):

"La imperiosa necesidad de autoconservación lo obliga (al hombre) a aceptar las condiciones en las cuales debe vivir. (...) Su personalidad es moldeada esencialmente por obra del tipo de existencia especial que le ha tocado en suerte."

"La religión y el nacionalismo (...) son refugios contra el aislamiento."

En relación a las sociedades occidentales modernas: "La relación concreta de un individuo con otro ha perdido su carácter directo y humano, asumiendo un espíritu de instrumentalidad y de manipulación. En todas las relaciones sociales y personales la norma está dada por las leyes del mercado. (...) El hombre no solamente vende mercancías, sino que también se vende a sí mismo y se considera como una mercancía."

"Las principales formas colectivas de evasión (de la libertad) en nuestra época están representadas por la sumisión a un líder, tal como ocurrió en los países fascistas, y el conformismo compulsivo automático que prevalece en nuestra democracia."

Para acabar y no alargar(tengo subrayado más de lo que pensaba), un fragmento en el que parece anticipar la actitud de "guerra preventiva" de los Estados Unidos tras el 11S:

"El tipo más agresivo de impulso sádico halla su más frecuente racionalización en estas dos formas: 'He sido herido por los demás, y mi deseo de castigarlos yo a mi vez no es sino un desquite'; o bien: "Al golpear yo primero me estoy simplemente defendiendo a mí mismo, o a mis amigos, contra el peligro de un ataque".

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Aterriza como puedas

Estoy en un avión con varios conocidos míos. Es un avión un tanto especial porque en la cabina no caben más de 20 o 30 personas.

En seguida empiezan a pasar cosas extrañas. El avión da giros anormales, cae en picado, vuelve a subir casi en vertical...En una de estas miro por la ventanilla y veo que nos la vamos a pegar contra el mar. De ésta no salimos.

Cuando vuelvo a mirar veo algunas cosas más extrañas aún: puedo ver edificios tan cerca que distingo perfectamente lo que hace la gente dentro de sus casas. El avión queda suspendido en el aire sin moverse y sin hacer ruido, como si quisiera que los pasajeros viéramos esas escenas. Es un momento de calma relativa.

Me dirijo a la cabina de pilotos. Abro la puerta. Los pilotos están sudando tinta para no estampar el avión contra montañas y edificios. Al avión le cuesta mantener altura.

De repente lo entiendo todo. Vuelvo a la zona de pasajeros y se lo explico:

- ¿No lo entendéis? Esto es como "El sexto sentido" o "Los Otros". En realidad ya estamos muertos. Nos la pegamos contra el mar hace tan sólo un rato. Lo que vemos por la ventanilla son escenas importantes en la vida de cualquiera de nosotros. Estamos viendo nuestra vida pasar, pero de manera colectiva.

Creo que no les convence mucho la explicación.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Las prácticas de Telefónica

Durante tres años he podido tirar perfectamente sin telefonía fija en casa. Un servicio que hace unas décadas era imprescindible hoy es totalmente accesorio...hasta que decides tener Internet en casa.

En mi caso, por no tener, no tenía ni la instalación inicial. Nada. Las personas que se encuentran en mi situación pronto se dan cuenta que a pesar que quieran que el servicio se lo dé cualquier otra compañía, primero tienen que pasar por Telefónica. Sólo ellos te instalan el PTR (cajetín) cuando te das de alta. En fin...

Pero las sorpresas llegan con la primera factura. Tan segura está Telefónica que su servicio es caro, malo y que te vas a cambiar a la que puedas, que con la primera factura te cobra las dos primeras mensualidades transcurridas y las dos siguientes por transcurrir. Cuatro meses de golpe de los cuales dos son de antemano. Bonita práctica esta. Mañana me acercaré al trabajo a pedir que me paguen el sueldo de los dos próximos meses. A ver qué me dicen...

Sin embargo, más sorprendente es, si cabe, la política de protección de datos. Ya cuando haces el alta por Internet tienes que marcar una casilla si no quieres que tu número aparezca en las guías telefónicas, porque por defecto viene desmarcada. Pero con la primera factura viene adjunta una graciosa carta en la que debes marcar expresamente las siguientes casillas (el texto es aproximado):

  • No quiero que Telefónica use mi número para promocionar sus productos ni realizar acciones de márketing.
  • No quiero que Telefónica ceda mis datos a otras empresas para que promocionen sus productos o realicen acciones de márketing.
En la carta, que es de un sopor insufrible y que imagino que la mayoría de gente lanza a la basura directamente, dice que si transcurrido un mes desde que recibes la carta no das ninguna respuesta Telefónica entiende que das tu consentimiento para que utilicen tus datos y los cedan (es decir, vendan) a otras compañías. Para evitarlo te tienes que tomar la molestia de enviar la carta con las casillas marcadas o llamar al número de atención al cliente. Lo bueno de todo esto es que la carta me vino fechada a día 10 de noviembre y a día 17 recibí una llamada de Tele2 para ofrecerme nosequé. Perfecto. Telefónica se pasa por el arco de triunfo su propia política de protección, que ya de entrada roza la ilegalidad.

Obviamente opto por la segunda opción y tras unos momentos de espera, amenizada por una musiquilla infame, aparece al otro lado de la línea alguien que parece haber aprendido español hace un mes. Armado de valor le explico todo el rollo de la carta y tras un segundo de silencio me pregunta:

- Entonces señor...¿cuál es su consulta?
- Es que no estoy haciendo ninguna consulta. Te estoy diciendo que no quiero que Telefónica utilice mis datos. ¿Eso lo entiendes?

Finalmente el chaval, muy amable a pesar de no entender mucho el idioma, toma nota o introduce la petición en algún sitio (o eso me tengo que creer porque lo único que oigo es la música infame otra vez).

Obviamente, no tengo ninguna confianza en que no vaya a recibir más llamadas de publicidad. A partir de ahora a todo el que llame le pido nombre, apellidos, NIF de la empresa, qué datos míos tiene en su fichero, quién se los ha proporcionado y exigiré explícitamente que me eliminen de su fichero bajo amenaza de denuncia en la Agencia de Protección de Datos.

Y en cuanto pasen los dos meses que han cobrado de antemano cambio de compañía.

viernes, 9 de noviembre de 2007

"Colaboracionismo" musical

Hay una tendencia en el panorama del rock nacional de segunda fila que me resulta especialmente curiosa: las colaboraciones de miembros de la primera fila.

La idea es la siguiente: tu banda de rock graba un disco. Como las cosas están difíciles, los discos no se venden y tu nombre no se conoce más allá del ámbito local de tu provincia, recurres a las colaboraciones. Que si nosequién de Barricada, el nosecuantos de Marea, el xilofonista de Fito... y así hasta que reúnes 3 o 4 nombres de cierta importancia que sirvan como argumento de venta del disco y para que asocien tu banda a otras que juegan en una división distinta a la tuya. De cara al márketing acaba teniendo más peso el nombre de las colaboraciones que el del propio grupo.

Pero, ¿quién sale ganando con esta estrategia? Obviamente, las colaboraciones no se suelen cobrar (faltaría más) pero los gastos suelen correr a cargo de la banda que graba el disco. Es decir, la que ha compuesto las canciones, ha escrito las letras, lo ha ensayado todo y ha puesto el dinero de su bolsillo para plasmarlo todo en un trabajo lo más digno posible.Después de haber hecho esto ¿vale la pena que te conozcan porque en una canción de tu disco canta alguien de renombre? A mi entender, hacer un disco a base de colaboraciones es condenarlo a no ser más que una curiosidad musical para los seguidores de la banda "importante".

Otra cosa muy diferente es que un amigo demuestre interés e ilusión en poner un pequeño grano de arena en tu trabajo. Para mí eso es totalmente respetable, independientemente de la repercusión mediática del amigo. Pero es que se dan algunos casos que son de escándalo. Sólo por poner un ejemplo: Kutxi de Marea con 44 colaboraciones según la wikipedia y alguna que se debe haber quedado en el tintero. ¿Qué valor tiene ser el número 45 de la lista?

Entiendo que las cosas están difíciles y que cada cuál se busque la vida para hacerse un hueco, pero bajo mi punto de vista las bandas que recurren a esta estrategia pierden un poco la dignidad. Algunos anuncios de colaboraciones me recuerdan demasiado aquél "Anunciado en TV" de algunos discos, como si éso sólo fuera garantía de calidad. De hecho este "Anunciado en TV" me producía precisamente el efecto contrario: si lo bueno que tiene es que sale en la tele ya me lo han dicho todo. Pues bien, algunos "Con la colaboración de X de Y" me sucede lo mismo. (Substitúyase "X" por cualquier nombre u apodo e "Y" por cualquier banda de renombre).

En definitiva, al igual que pasa en el mundo de la publicidad, algunos anuncios son tan espectaculares que al final recuerdas el anuncio y no la marca anunciada. En este caso el único beneficiado es la agencia publicitaria. Con las colaboraciones las bandas de segunda fila corren el mismo riesgo: que el nombre del colaborador eclipse el trabajo que tanto te ha costado realizar. Sin embargo el beneficiado será el propio colaborador cuyo nombre contribuirás a engrandecer aún más alargando su lista (en algunos casos colección) de colaboraciones.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Hasta siempre, amigo.

Apreciado compañero,

Sé que tu condición de ser inanimado te impide comprender el significado de mis palabras, pero permíteme la licencia de decírtelas de todos formas, a modo de despedida.

La química entre nosotros funcionó desde el principio. Desde el momento en el que te vi supe que correríamos mil y una aventuras. Dicen que las buenas amistades son aquellas en las que aceptas al otro tal y como es, con sus virtudes y carencias. Yo te acepté así a pesar de saber que no me podrías ofrecer nunca una dirección asistida o un airbag en caso de accidente. Sin embargo algo vi en ti que me gustó. Ahora, con el paso del tiempo, puedo decir que no me equivoqué contigo.


Tú me has acompañado a lo largo de diez años, que se dicen pronto. Cuantitativamente es más de un tercio de mi vida pero cualitativamente has visto pasar por tu interior los cambios más significativos del mío.

Si pudieras hablar...¡ay! si tú pudieras hablar. La de cosas que podrías llegar a contar sobre mi. Podrías por ejemplo explicar la evolución de mis gustos musicales. Tú has reproducido la música que me ha servido de inspiración un millón de veces. Pero no sólo eso. Si te pusieras a contar cosas podrías hablar sobre mis inicios como universitario, mis juergas, mis conciertos como asistente y como intérprete. Podrías incluso hablar de las mujeres que han pasado por mi vida.


Has sido un buen compañero de viaje durante más de una década. Te has comportado conmigo de forma ejemplar y yo apenas te he correspondido. Ni siquiera he llevado al día los cambios de aceite.

Sin embargo ahora te tengo que decir adiós con el más profundo de mis pesares. Un segundo de distracción, una lluvia torrencial, un aquaplanning y...plas. Lo que parecía un golpe sin importancia ha pasado a ser tu condena. Por culpa mía. Vivimos en una sociedad de consumo en la que reparar no sale a cuenta. Hoy en día se tira y se substituye. No me ha quedado alternativa.

Vendrán otros a ocupar tu lugar pero desde este preciso momento quisiera que sepas que nunca será lo mismo.

Hasta siempre, amigo.
Sito

lunes, 15 de octubre de 2007

Los medios y la agenda pública

De todos es sabido que una de las funciones que realizan los medios de comunicación es el establecimiento de la agenda pública. Ese es el motivo por el cual algunos temas aparecen de repente o reaparecen periódicamente. Estos temas a menudo están en boca de la gente hasta que un medio de comunicación lo lleva a las portadas y el resto de medios le siguen como corderitos. En otras ocasiones sucede al revés: el tema interesa a los medios de comunicación y, de tanto insistir, al final acaba en las conversaciones de la gente.

Los ejemplos de este agenda setting, como le llaman los anglosajones, son muchos: la violencia de género (reaparece cíclicamente), el caso Madeleine (en dos semanas ha desaparecido de los medios), la puesta en libertad de violadores, los presos de Guantánamo (que aún los hay), etc...

Sin embargo, estos días asisto a una tercera vía menos común: los medios de comunicación intentando introducir con calzador en la agenda un tema que ni ha interesado a la gente antes de su salto definitivo a los telediarios, ni durante, ni después. Me refiero a la Feria del Libro de Frankfurt.

El despliegue de medios de comunicación catalanes, muy particularmente los públicos, ha sido brutal. Portadas, conexiones en directo, stands, etc...Incluso con polémica: la asistencia/ausencia de autores catalanes que escriben en castellano. Un debate que no ha calado en la sociedad para nada y que a la inmensa mayoría de catalanes le ha importado más bien poco. No hablemos ya fuera de Catalunya o en la propia Alemania...

Está muy bien promocionar la cultura catalana en Alemania, darle proyección internacional y todas esas cosas pero me da a mí que todo esto responde a un etnocentrismo miope más que a un servicio público.

Y en el 2009 volvemos con la Bienal de Venecia. Ya tenemos temita de telediaro para dos semanas. De verdad, que cansinos...